POESIAS

 

MI NACION

Al Padre Eterno bendice mi alma

Por darme la dicha de ser mexicana,

Mas mi alegría se hace más alta

Pues en su amor también soy cristiana.

 

Alegres mis ojos miran las riquezas

Que el Padre ha dado a esta nación,

Ríos y mares, Desiertos y sierras,

El Padre de todo, le dio bendición.

 

Su techo cerúleo sus gotas derrama

Minerales y flora su suelo produce

Es mucha la fauna que la engalana,

De este a oeste su hermosura luce.

 

Y más bello sería si sus moradores

Miraran en Cristo, personal Salvador,

Vayamos, hermanas por todos rincones

Hablando del Reino de nuestro Señor.

A EL LA GLORIA

Al que era, que es y que ha de venir

Sea la gloria, la honra, por siempre jamás

!Aleluya! al Cordero que anheló redimir.

A El la gloria, y poder y virtud.

 

Del infierno eternal, el Señor nos libró,

Y sin obras El Padre nos brinda su paz.

La justicia gratuita por su gracia nos dio.

A El la gloria, poder y virtud.

 

Aunque intente Satán la Verdad ocultar,

Todo aquel escogido podrá comprender,

Que la muerte, la paga del pecado es,

Mas el justo vivirá por la fe.

 

El es Alpha y Omega, principio y fin,

El que es y que era y que ha de venir.

Seamos fieles en tanto vivimos aquí,

recordando que Cristo quiso redimir.

 

DULCES ROSTROS
Dulces rostros enmarcados por sonrisas
Al mojar su suave piel lluvia liviana
Lanzando a los charquitos piedras lisas,
Al mirar dulce candor, mi ser se ufana.

Dulces rostros que brillan cual estrellas
Al tener en sus palmitas un juguete,
Y logran deshacer cualquier querella
Siendo su alma pura e inocente.

Rostros que Jesús colocó de ejemplo
Para entrar al Reino de los Cielos,
Los que loaban !hosanna! En el templo
Aún en contra de aquellos fariseos.

Rostros que algunos miran con desprecio
Olvidando q una vez como ellos fueron,
Corrieron, berrearon y ahora recios,
Se vuelven contra ellos muy severos.

! Dulces rostros! Jamás supriman sus sonrisas
Aunque intenten los malvados arrancarlas.
Produzcan ánimo y frescura cual la brisa
A las almas crueles, frías perturbadas.

PATRIA AMADA

Varones airosos tus sendas marcharon

En el tiempo oscuro de la esclavitud,

Sus vidas valiosas sin miedo entregaron

Para que tus hijos vieran paz y quietud.

 

Tu honor defendieron sin tregua alguna

De aquella nación que tú suelo pisó,

Para llevar consigo tan grande fortuna

Que Dios en tu espacio por gracia tendió.

 

Cayeron los cuerpos de aquellos valientes

Los piélagos de sangre tu cielo miró.

Más en años de guerra siguieron ardientes,

Las ansias de ver independiente nación.

 

Jamás faltará quien defienda tu nombre

De aquel que tu honra intente quitar,

Atesta te hayas de mujeres y hombres

Que irán con presteza por ti a luchar.

 

Al Único Dios por tu existencia suplico

Que en su amor inmenso te de bendición

Y todos tus pueblos conozcan que su Hijo

Murió en una cruz para dar salvación.

 

 

SIERVO DE DIOS

Al llamado de Dios con amor acudiste

Dejando trabajo, placeres y hogar.

Con prontitud cual Samuel respondiste

Denodado en su Obra tomaste lugar.

 

El Santo Evangelio al hombre enseñas

Cumpliendo el mandato del Salvador,

Cruzando montañas, laderas y peñas

Realizas gozoso fastuosa labor.

 

La gracia bendita del Dios indulgente

Te llene de fuerza, consuelo y salud,

Y en cada desdicha le mires clemente

Y goce tu hogar de total plenitud.

 

 

 

POR TI MI ORACIÓN

Ahora que el tiempo veloz ha pasado

Dejando una huella en tu suave piel

Le ruego al Señor te brinde su amparo

Llenando tus días de su Gracia Fiel.

 

Por ti, madre mía, son mis angustias

Me aterra pensar que junto a mi no estés,

Mis horas serían obscuras y mustias

Mi mundo completo se volvería al revés.

 

Constante suplico al Padre Infinito

Que guarde de ti con su Gran Poder

Si enfermas conceda Su alivio bendito,

Y en los días malos dé paz en tu ser.

 

No olvides mamita que tu hija te ama,

Al amor que has dado sabré responder

Contigo estaré al terminar tu jornada

Y seguiré tu ejemplo hasta perecer.

 

NO ME ABANDONES AQUI

Porque mamita, dime ¿porque me dejaste aquí?

Yo tengo mucha hambre y frio, y no sé a dónde ir.

Soy tan pequeño que nadie entiende mi sentir;

¿Dónde estás mamita? ¿Dónde? ¿Volverás por mí?

Estos meses te escuche llorar, porque yo iba a nacer

Pero algo dentro de mi corazón se resistía a creer.

Mami, por favor, no me dejes aquí, yo quiero crecer,

Crecer junto a ti, y tu amor sincero de madre tener.

Mamita, por favor, te lo pido no me dejes aquí,

Nadie me atiende, aunque grito que quiero vivir.

Mi cuerpo esta helado, la noche comienza a cundir,

Si tú no vienes pronto, mi corazón dejara de latir.

Las horas pasan muy lentamente, no me abandones aquí.

No volviste mamita, ¿por qué te fuiste sin mí?

Me hace falta tu calor, tu fuerza, tu voz necesito oír.

Ven pronto, mi cuerpo se enfría más, creo que voy a morir.

Adiós mamá, es hora de partir, sigue la vida sin mí.

 

 

SIRVAMOS AL SEÑOR

 Mirando al Salvador juntas marchemos

En el sendero que el Señor ya nos marcó

Nuestra vida con amor hoy aprestemos

En la labor que nuestro Dios encomendó.

 

Jamás habrá en nuestra vida grandes luchas

Que junto a El sean imposibles de vencer.

A la orden de seguir demos escucha

Las huestes de Satán vencidas han de ser.

 

El Salvador vendrá en las nubes por su Iglesia

El tiempo luego redimamos con temor

Al conocer que volverá en inminencia,

Que nos encuentre trabajando el Salvador.

 

HUMILDE REY

En un pollino sentado

Hoy entra a la gran ciudad

No hay príncipes a su lado

Y llega con gran humildad.

 

Al verlo se alborotan

Niños, hombres y mujeres

Y en sus corazones brota

Glorias que Él solo merece.

 

Ellos sus mantos le tienden,

Y con las ramas que cortan

Demuestran que le quieren

Y que con amor le adoran.

 

¡Hosanna! Dice el clamor

¡Bendito el que viene

En el nombre del Señor!

Ni una voz se contiene.

 

Otros al ver la adoración

Que brindan al Salvador

Demuestran indignación,

No le reconocen Señor.

 

Callan a la muchedumbre

No soportan ya su clamor,

Pero los niños su Nombre,

Alabarán con grande amor.

 

Dejólos por tanto el Señor

No les brindó bendición;

Por no reconocer su amor,

Quedaron en perdición.

 

Nadie Su grandeza acorta

Por siempre Él es el Rey,

La Iglesia con amor le honra

Si fiel obedece Su Ley.

 

EL ROSTRO INCLINADO

Y te estoy contemplando

Haz inclinado la frente

¡Oh Señor! Estás sangrando

Cierro los ojos al verte.

 

Los clavos te traspasaron

Estás en ese madero

Con engaño te entregaron,

Con amor te das entero.

 

De Ti se están burlando

Repartiendo tus vestidos.

Por agua hoy haz clamado

Sediento por mis delitos.

En tu silencio me dices:

“Por ti agonizo y muero”

Que te ame, solo me pides

Colgado en ese madero.

 

Y sigues sangrando Señor,

Y se te reduce la vida,

Más lo haces por amor,

Dulce amor que no termina.

 

El sol se ha obscurecido,

El velo del templo ahora

En dos se ha dividido;

La tierra al temblar, azora.

 

¡Oh! Ya no respiras Señor

Tú deber has terminado,

Ya no sientes más dolor;

Tu rostro has inclinado.

 

Pero no será eternamente,

Porque tu Señor Jesús,

Alzarás gloriosa frente,

Al venir del día la luz.

 

EL SEÑOR RESUCITADO

Mucho antes del amanecer

Llegan ellas con grande amor.

Impaciencia respira su ser,

Por divisar a su Salvador.

 

Frente al sepulcro se detienen,

Ven que la piedra alguien revolvió.

Su alma entera se conmueve,

No dan crédito a lo que ocurrió.

 

Cuando al sepulcro entraron

La gran noticia un ángel les da:

¿A quién estáis buscando?

Jesús Nazareno, resucitado ha.

 

Ven la parte donde le dejaron

Solo los lienzos en el suelo están.

Y el cuerpo que embalsamaron

En efecto, en su lugar no está.

 

 

Vasta evidencia de tal prodigio

Sus discípulos vieron después,

Cristo mostróles reales vestigios

Fortaleciendo su endeble fe.

 

Cumplidas son ya, las profecías

Su cuerpo jamás vio corrupción.

Las Escrituras en Él se cumplían,

Esta verdad el Maestro enseñó.

 

También sé que vives mi Redentor,

Mora por siempre en mi corazón.

Tú eres digno de gloria y honor,

Constante te sirvo con devoción.

 

EL NIÑO HA NACIDO

Todo el pueblo inquietante anhelaba

La inminente llegada de un Salvador,

Los profetas claramente anunciaban

Que de sus corazones quitaría el temor.

 

Rey de reyes, Señor de señores,

Deja toda gloria por venir a nacer,

Y al dar sus vidas por los pecadores;

Al pecado y muerte podrá vencer.

 

En humilde pesebre, pañales le abrigan,

Sencillos pastores le adoran con amor.

Hermosa alabanza los ángeles brindan,

Y María en sus brazos le da su calor.

 

Las inmensas tinieblas ya no existen

No hay más temor, ni duda en el pueblo,

Porque luz, amor y paz de Él reciben,

Él es el Don de Dios venido del cielo.

 

EL NACIO POR MI

Grande amor el Señor me dio

A su Hijo por mi envió,

Amor bendito que da gozo y paz

Amor divino que no tendrá su igual.

Él me amó a mí, El nació por mí,

Nunca amor tan grande vi.

El me redimió, del pecado atroz

Y me dio su eterna paz

El es mi Salvador.

 

Al R. Presbiterio Nacional de la Ciudad de México

 En yermos surcos de soledad sombría

Anheladas gotas de bendición cayeron,

Sembraron la Palabra donde muerte había

Y en  patria extraña al Señor sirvieron.

 

Del Evangelio al pueblo predicaron

Dejando el suelo que nacer los viera,

Por esta tierra que con ardor amaron

Cruzando valles, planicies y las sierras.

 

El señor Hutchinson y Arcadio Morales

Hombres temerosos y de gran hombría

Del Presbiterio vieron los umbrales,

Lozano fuego que no se apagaría.

 

Vertiginoso el mal quiso acecharle

Ansiando ahogar la fe impetuosa,

De recurso humano intentó privarle

Más Dios auxilió con Mano Poderosa.

 

Victorioso y regio su esfera amplía

Acortando sin vacilación sus brazos,

Para dar a otros Presbiterios vida

Y airoso vuelve a remozar sus trazos.

 

Raudales de gracia sobre ti guarnecen

Las densas brumas en ti pierden fuerza,

Pues la Luz en las tinieblas resplandece

En el Dios Eterno siempre harás proezas.

 

Te circunde continua la bendición eterna

Tus santos ministros cual labriegos fieles,

En los corazones yertos forjen la siembra

Hasta que vuelva triunfante el Rey de reyes.

 

GRACIAS PAPÁ

Gracias papá, por amarme tanto

Por traer a casa el sustento diario,

Porque siempre que sentía espanto

Me arropaste sin mirar cansancio.

 

Gracias papá, por tu disciplina

Porque hiciste de mi buena hija,

Advirtiéndome con la Santa Biblia

Del peligro que el mundo ofrecía.

 

Gracias papá, por apoyar mi mano

Porque cuando logros imposibles vi

Dirigiste tu oración al Soberano

Y sin tardanza su respuesta vi.

 

Gracias papá, por ser tan tierno

Sé que en tanto en tierra estés,

Sea primavera o cruel invierno

Gozaré de tu cariño sin doblez.

 

PALABRA SANTA

Palabra Santa el Señor ha dado

Para enseñar su eterna voluntad.

Santos varones fueron inspirados,

Para que hoy conozcamos la Verdad.

 

Muchos han intentado destruirla

Efectuando el consejo de maldad,

Impidiendo a toda costa sea guía

Del hombre que vaga en oscuridad.

 

Ella es Espejo de reflejo innato

Que muestra siempre donde está el mal.

Pero es también un Bálsamo santo,

Y es para el alma potente Fanal.

Instruye al sabio y al ignorante

Que sus páginas lee con dedicación,

Conduciéndolos al Señor amante,

Que sin precio ofrece salvación.

 

En cada sitio donde ella llega

Transforma todo corazón infiel,

Sin dejar del mal alguna huella

Por la gracia que confiere Emmanuel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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