Unión, Consagración, Fidelidad.

LA HUMILDAD DE JESUS

TEXTO MATEO 11.29

Objetivo: Que los cristianos seamos humildes como creyentes y seguidores del Señor Jesucristo.

Introduccion: la humildad es un elemento básico de la vida cristiana, en vista del calificativo tan importante y significativo que llevamos los creyentes en Cristo, nos llaman cristianos, significando que somos seguidores de Cristo, practicantes de sus enseñanzas. Hoy veamos:

LA HUMILDAD DEL SEÑOR JESUCRISTO

 

Humildad

 

  1. DEFINICIÓN DE LA PALABRA HUMILDAD
  1. Según el diccionario es “virtud cristiana que consiste en reconocer nuestra bajeza y miseria y ayuda a obrar conforme a ella, condición inferios en escala social, sumisión, rendimiento”.
  2. Etimología: La palabra humildad viene del latin “humilitas” de la raíz “humus” que significa tierra. Esta reclacionada son la aceptación de nuestras limitaciones y bajezas, cualidades muy humanas.
  1. UN MANDAMIENTO DEL SEÑOR JESUCRISTO
  1. En sus palabras “aprended de mi”
  2. A sus seguidores ( Mat. 10. 24,25)
  3. Que debemos obedecer (Mat. 28.20)
  1. UNA ENSEÑANZA PARA NOSOTROS
  1. A) en sus actitudes (Juan 8.10,11)
  2. En sus relaciones (Mat. 11.19)
  3. En su trato a necesitados, enfermos y afligidos (Mateo 14.30)
  4. Conclusión: seamos humildes como el Señor, en esto nos identificaremos con El y daremos a conocer a todos que somos cristianos, honrando a nuestro Maestro y Señor.
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TEXTO. Genesis 12.1-5

Proposito: enseñar a las familias la importancia de depender de Dios.

Intruducción: Muchos hogares en la actualidad enfrentan problemas que creen imposibles de resolver tales como la crisis económica, la rebeldía de los hijos etc., hoy recordaremos que si aprendemos a confiar ciegamente en Dios veremos:

 

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APRENDIENDO A DEPENDER DE DIOS

1.- AL SEGUIR SUS ORDENES

– Dios ordenó a Abraham a salir de su tierra en busca de un lugar completamente desconocido, entendemos claramente que era una orden difícil para un hombre por años había vivido en Ur de los Caldeos, porque todos hemos sentido en algún momento temor a lo nuevo, lo desconocido.

– También el nuestro Dios le ordena esperar para tener un hijo, un deseo muy grande en el corazón de Abraham. Aunque todo parecía estar en oposición a esta promesa por la edad avanzada tanto de él como de su esposa, esperó 25 años para ver la promesa cumplida de Dios.

– En el primer caso, Abraham siguió ciegamente la orden de Dios, en el segundo tuvo un inconveniente por la propuesta de su esposa de en engendrar en Agar un descendiente, no obstante, él era un hombre de fe, que seguía las ordenes del Todopoderoso y asi pudo ver bendición Romanos 4. 18-21 ¿obedecemos a Dios del mismo modo cuando nos ordena algo?

2.- MANTENIENDONOS FIELES EN LAS PRUEBAS

– No mucho tiempo después de que salió de Ur, se registra un tiempo de hambre en la tierra Gen. 12 10 y para poner a prueba la estabilidad de su fe en Dios, y su concepto que tenía acerca de Él. ¿Se volvería a su tierra en esta necesidad? ¿Si Dios le había ordenado salir, resolvería sus problemas?

– Este varón decide irse a Egipto, tierra donde había providencialmente abundancia de pan. Sin embargo recurre a una mentira para ser acepto ante el Faraón. Usó esta estrategia sin considerar que no era necesario, ya que de Dios viene la gracia y la provisión de toda fuente de bendiciones.

– Nuestro Dios descubre el secreto de Abraham, salvaguardando la integridad de Sara impidiendo que el mismo Faraón cayera en una falta. Dios no necesita de nuestra inteligencia, astucia o medios propios para realizar sus milagros o provisiones, sin embargo cuantos de nosotros hemos hecho lo mismo pensando sacra mejor provecho en algún asunto.

3.- POR LA TRANSMISION DE PADRE A HIJO

– Siempre vemos a Abraham levantando un altar Gen. 12.7, 13.4,18, 18.19, sus palabras eran sustentadas con sus hechos, porque mantenía una comunión constante con el Padre, en su obediencia, en su devoción de la cual su mismo mayordomo tuvo aprendizaje Gen. 24.11-12, por lo que Dios mismo confiaba en él de esta transmisión Gen. 18.19.

– Aprendida sin excusas por Isaac su hijo, que convivió con él lo suficiente para aprender, Isaac hacía lo mismo 24.63, cuando su mujer era estéril oró a Dios 25.21, 26.25, y mas tarde él también enseña a sus hijos Gen. 28.20-22 y después Jacob también enseña a los suyos Gen. 35.1-3.

– No hay mayor bendición mirar a una familia dependiendo de Dios y sirviéndole, ninguno de los tres personajes se olvidaron de Dios en sus problemas o necesidades, recordando que nuestros recursos son insuficientes para salir avante.

 

Conclusión: Todos hemos cometido grandes errores que nos han conducido a consecuencias, pero nunca es tarde a para depender de Dios, aprendamos a ver con ojos de fe, recibiendo cumplidas las promesas del Dios Vivo y Verdadero.

Texto Proverbios 28.23

Proposito: considerar lo terrible que puede la lisonja

Introducción: Cuantas veces te han dicho eres un barbero? Regularmente esta expresión se usa cuando halagamos a alguien por alguna cosa en especial no obstante, la Escritura nos advierte a cerca del mal que podemos causar con:

LA LISONJA

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1.- SUS USOS FRECUENTES

Lisonja es el uso de alabanza o adulación excesiva hacia una persona. Hasta cierto punto hemos halagado a las personas que queremos y es bueno reconocer las virtudes, habilidades de alguien más, se vuelve impropia esta actitud cuando lo hacemos:

Buscando un interés personal 2 Samuel 14.17, la mujer aduló demás al rey diciendo que su sabiduría era como la de un ángel con el propósito de que este aceptara a Absalón.

Para hacer caer a alguien Pr. 26.28. los que ofrecen amistad de modo lisonjero pero esconden un corazón malvado que trama la ruina de la persona que halaga Prov 26.23 es comparado a una vasija de loza barnizada con escoria, es decir del metal de baja calidad que queda despues de refinar la plata pero que guarda todavía las apariencias de plata. Para fingir lo que realmente pensamos Salmo 12.2 Prov 29.5

Para agradar a alguien 1 Tes. 2.4,6, podemos lisonjear incluso nuestra propia persona para intentar ser aceptados por alguien 2 Samuel 1.2-10.

Lisonjeamos ante Dios Salmo 78.35,36

2.- SUS CONSECUENCIAS

La lisonja provoca divisiones al tratar a las personas de forma desigual Job 32.21

Fomenta el orgullo Salmo 12.4, porque lleva a tomar un concepto elevado a la persona que la recibe y de igual modo si nos halagamos a nosotros mismos, Romanos 12.3

Nos pone al descubierto, porque tarde o temprano se conocerá nuestro verdadero pensamiento como en 2 de Samuel 1.2-20, aquel joven murió solo por fingir que había matado al enemigo de David, se adjudicó un hecho ajeno para quedar bien con el rey.

3.- SU PROHIBICION

La Escritura desaprueba la lisonja, los que la practican son considerados como infieles Salmo 12.1-4, de corazón malo Prov. 26.23

No tienen el temor de Dios ya que el lisonjero será castigado Job 32.22.

Los aduladores suelen agradar al principio a los vanidosos, pero, a la largase hacen pesados y despreciables.

El Señor nos ordena continuamente a guardar nuestros labios, a ser limpios de corazón, sin doblez.

 

Conclusión: No usemos de la lisonja para sacar provecho alguno, recordemos siempre la regla de oro, recordando que tarde o temprano seremos víctimas de algún adulador aprovechado

 

Texto: Lev 19.16, Proverbios 11.13 1 Sam 22.6-10

Objetivo: Que los presentes hagan conciencia de los males que pueden causar nuestras conversaciones.

Introducción: ¿Alguna vez has caminado por una terracería después de una lluvia sin ensuciarte los zapatos de lodo? Parece imposible ¿no es cierto? Así son ciertas conversaciones impropias, nunca dejan buenos resultados, consideremos pues que es:

          chisme                                                               

                                                                                        EL CHISME

1.- ES PROHIBIDO POR DIOS

– Chisme, es revelar los secretos que suceden alrededor. La palabra hebrea para chismoso, significa ir de una parte a otra como un revendedor, porque los chismosos toman chismes de una casa y los llevan a otra y ordinariamente truecan allí su mercancía

– Es un pecado prohibido en la Palabras, Un proverbio judío dice: no existe un carácter tan despreciable como el del chismoso, tal persona es una peste para la sociedad y debería ser exiliado de la habitación de los hombres. Dar malas interpretaciones, insinuar malas ideas y luego las llevan es muy malo.

– Tanto como el que los dice, como los escucha. Los chismes se entran como golosinas hasta lo más Son muchos en el mundo lamentablemente los hay también de la Iglesia porque la mayoría se sienten en cierto modo justificados y ensalzados Isaías 65.5 con las miserias y debilidades de los demás.

2.- TRAE CONSECUENCIAS FUNESTAS

-Trae contiendas Prov. 26.20, 18.6,8 incluso lleva a los golpes,

-separa a vecinos, amigos familiares, y siembra rebeldía y celos contra gobernantes y pastores. Los aduladores también tienen este defecto de chismosos. Jeremías 9.4-5

-Destruyen el testimonio de alguien, el talmud, dice que el calumniador, el hombre de mala lengua es peor que un asesino porque destruye la reputación que es más preciosa que la vida, Ezequiel 22.9

3.- DEBEMOS APRENDER A SER FIELES

Se recomienda el silencio como ejemplo de verdadero amistad, Pro. 11.13, 20.19. La prudencia, entendimiento y domino propio calla, aunque es provocado a fin de no dar rienda suelta a su pasión ni encender la pasión, de los otros mediante palabras dichas en un momento de emoción malsana. Ya que en la familia, amigos o hermanos de la Iglesia debemos proteger nuestra integridad. El caso del hijo de Noé lo revela así.

-No juntarnos con quien es chismoso, porque es contagioso, cuando menos sentimos ya somos como él. La contienda cede cuando faltan los chismosos. 26.2O

-Pro.21 23. El freno en la boca supone de la sabiduría en el corazón, guarda tu corazón y el corazón guardara del pecado tu lengua, guarda la lengua y ella guardara de aflicciones del corazón. Necesitamos tener cada día los mejores sentimientos.

Conclusión: No nos entretengamos con los vecinos o amigos con conversaciones que involucran la vida privada de otros.

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LA CONFESIÓN AURICULAR CONTRARIA A LAS SANTAS ESCRITURAS

Con toda convicción afirmamos que Las Sagradas Escrituras, son La Palabra de Dios revelada a los hombres; son el testimonio imperecedero de Cristo Jesús, nuestro Bendito y Suficiente Señor y Salvador Jesucristo. Son la fuente de la Vida Eterna, al encontrar en ellas “El camino, la verdad y la vida”, es la verdad que santifica y regenera al pecador,   San Juan 14.6, 17.17.

Nuestra Confesión de Fe dice en su Capítulo 1 “Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y Providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa ( Rom. 1.19-20,32;   2.1,14-15, Sal. 19.1-3) sin embargo no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; 1Cor.1.21, 2.13-14, por lo que plugo a Dios en varios tiempos y en diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a la Iglesia Heb.1.1, y además de conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de su Iglesia contra la corrupción de la carne, malicia de Satanás y del mundo, le plugo dejar esta revelación por escrito, Luc1.3-4, Rom. 15.4, Isaías 8.20, Ap.22.18, por todo lo cual Las Santas Escrituras son muy necesarias, 2Tim.3.15, 2 Pedro 1.19 y tanto más que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios se reveló su Voluntad a la Iglesia. Heb. 1.1-2.

A ellas pues recurrimos en toda controversia religiosa, como el único juez infalible; y cuando queremos asegurarnos de las doctrinas esenciales de la fe, encontramos en ellas, la Voluntad de Dios, absolutamente compresible a las mentes más humildes.

Por otra parte, es necesario hacer comprender a quienes buscan la verdad, que el Ministerio de esta Palabra, nos es dado por llamamiento interno del Espíritu Santo de Dios y no por sucesión sacerdotal infalible: de aquí que sintamos por influencia del mismo Espíritu Santo, profundo interés por predicara los hombres la verdad, obedeciendo la consigna “Luc 3:5 Todo valle se henchirá, Y bajaráse todo monte y collado; Y los caminos torcidos serán enderezados, Y los caminos ásperos allanados.” Lucas 3.5.

“La confesión auricular” es uno de tantas falsas doctrinas que obstruccionan el camino recto del Señor, que es necesario quitar, para que este quede aparejado. Es una práctica errónea que aleja a los hombres de Dios llevándolos por vericuetos que de paso los aparta del camino perfecto del Señor. Es un elemento constituyente en el invento de la penitencia que fue elevado a la categoría de “Sacramento” por el clero romanista en los concilios de Florencia en 1439, y de Trento en 1562, sin embargo, analizando los elementos que constituyen un sacramento, concluiremos que infundadamente se ha catalogado la penitencia como tal.

Mucho podemos decir con tan sobrado fundamento sobre la falsedad de la confesión auricular, pero ahora solamente queremos referirnos a su contraposición con las Sagradas Escrituras; pero antes de seguir adelante, queremos hacer unas preguntas importantes:

¿Cuál es el objeto de la Confesión auricular?

¿Es acaso para cumplir con el ministerio de la intercesión, invitando al confesor o al penitente doblar sus rodillas ante Dios y derramar su alma con la angustia del peso de sus pecados en actitud de sincero arrepentimiento?

¿Se abriga el confesor facultades que no tiene como se puede probar más adelante?

¿Puede sancionar la condición pecaminosa del penitente sea en pro, en contra del afectado?

La Palabra de Dios dice en Marcos 2:7 Decían: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? Esta conclusión la hicieron los fariseos que rodeaban al Señor Jesús en ocasión de la curación del paralitico de Capernaum; y el Señor respondió: “Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico): A ti te digo: Levántate, y toma tu lecho, y vete á tu casa”. Marcos 2.10-11, y realizó el milagro en presencia de todos para certificar su potestad de perdonar. Cuando nosotros, fundados en aquel auditorio que no erró en decir que ningún pecador no tiene la autoridad de perdonar pecados, ratificamos el dicho de aquel auditorio que se fundó en Daniel 9.9, Miqueas 7.18, Salmo 103.3 y con todo desplante nos contestan, cuando a los confesores nos referimos, con el mismo dicho del Señor, es decir, “El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados” adjudicándose el título “Hijo del Hombre” los impostores confesores, a sabiendas que dicho título los usó el Señor para darse a conocer a quienes nunca aceptaron que se titulara Hijo de Dios, y cuando alguna criatura, invocando facultades humanas “infalibles” se apropia tal nombre, se hace reo de falsedad y mentira.

Ahora podemos entrar a hacer algunas consideraciones sobre lo que la Escritura dice acerca del perdón de los pecados y esto sin duda alguna nos ilustrará para entender que la llamada confesión auricular no tiene fundamento bíblico.

Salmo 103.2,3. Bendice, alma mía, á Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias. Dios es el que perdona todos los pecados y no delega ni total, ni en parte sus derechos a hombre alguno. El, Dios es el que perdona, y ante El hay que confesar nuestros pecados. El es el único revestido de misericordia para perdonar.

Daniel 9.8,10. Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes, y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. Y no obedecimos á la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes, las cuales puso él delante de nosotros por mano de sus siervos los profetas. Conocemos entonces directamente que pecamos contra El, contra El nos rebelamos, y es El, el único quien tiene el derecho absoluto de perdonar. Muchos penitentes tienen que señalar con índice de fuego al confesor, quien por una trivialidad que ofendió, no a Dios, si no su criterio personal, lo despidió con el dardo venenoso y punzante de la excomunión.

Isaías 43.25. Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados. Este pasaje nos muestra la inmensidad del amor de Dios y su compasión, que por supuesto está muy lejano a las vanas exigencias humanas para perdonar, como el sacramento de la penitencia, Salmo 86.5, si Dios solo desea que el hombre lo invoque para decirnos : no me acordaré más de tus pecados.

Éxodo 34:6, 7. Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; Que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo justificará al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos. El testimonio de Moisés, marca claramente el amplio y exclusivo derecho de Dios para oir y juzgar el pecado humano sin limitación de tiempo ni de condición.

Isaías 1:18 Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana. Este pasaje bíblico no deja camino para el invento romanista, la razón es que, es Dios quien dice “Venid y estemos a cuenta” ¿Quiénes y cuándo? Los pecadores, cuando sintiendo arrepentimiento de nuestras maldades por el Espíritu Santo. También Isaías 55.7.Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Dos cosas se presentan en esta invitación: vuélvase a Jehová y encontrará misericordia, vuélvase y encontrara amplio perdón.

Jeremías 31:34 Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Otra testimonio más para quedar convencidos de que Dios no delega a nadie sus derechos de perdonar o castigar el pecado de sus criaturas.

Juan 1:29 El siguiente día ve Juan á Jesús que venía á él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este siervo de Dios hizo alusión a nuestro Señor Jesús como el único Ser que puede perdonar pecados, al ser el Verbo encarnado, Emmanuel, Dios con Nosotros. Juan Bautista enseñó la necesidad de hacer frutos de arrepentimiento, como una evidencia de la limpieza de pecados, y no para alcanzar esta.

Hechos 2.37,38. Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. El apóstol Pedro, después de pronunciar el Plan de Dios para la salvación en Cristo y de ver la respuesta de los oyentes, aconsejó a su auditorio a arrepentirse de sus pecados ante Dios por medio de Cristo, jamás optó por enseñarles que a él debían confesarlos, como “sucesor de Cristo” como la Iglesia Romana lo afirma y del cual confirman tener sucesión los Papas. Sostenemos aun con mayor firmeza lo anterior con Hechos 3.19. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados. Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos, indicando sin temor alguno que solo en Cristo podemos ser salvos y esto por supuesto porque El nos perdona y nos declara justos delante del Padre. Hechos 5.30-31. El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole de un madero.   A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y remisión de pecados. Pedro vuelve a afirmar que solo Cristo remite pecados. Cuando aconseja a Simón el mago lo orientó de igual manera Hechos 8:22. Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazón. Cuando habló del Evangelio en casa de Cornelio hace la misma declaración: Hechos 10:43 A éste dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Jamás vemos a las multitudes de judíos y gentiles hacer uso de la Confesión auricular como un medio para ser perdonados, al contrario Pedro les enseñó el Camino correcto a seguir.

Después vemos al Apóstol Pablo en su predicación, enseñando exactamente lo mismo. Hechos 16:31 Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa. Mostrando que para ser perdonados solo se necesita creer, confirmando esta enseñanza años más tarde a los Efesios, 2.8-10 porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:   No por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas. Luego entonces ¿La salvación es un regalo? ¿Hay necesidad de hacer algo para adquirirla? Por s puesto que no. Las buenas obras son testimonio de nuestra fe en Cristo, pero no para ser salvos. A más de esto, el apóstol en mención, se ocupó de enseñar a los hebreos que el Único Sacerdote que el pecador necesita para que sus pecados sean expiados es Cristo. Hebreos 7.24-28 Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podían permanecer. Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable: Por lo cual puede también salvar eternamente á los que por él se allegan á Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime de los cielos; Que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose á sí mismo. Porque la ley constituye sacerdotes á hombres flacos; más la palabra del juramento, después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre. Si no fuera así, entonces por demás murió Cristo.

El apóstol Juan también habla al respecto: 1 Juan1.9. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.2.1-2, Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo; Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. ¿Quién es nuestro Abogado ante el Padre? Yo no veo por ningún lado, la palabra Papa, ni sacerdote o padrecito, como los romanos les llaman.

Ante estas aseveraciones, no tenemos más que decir, LA CONFESION AURICULAR es una falsedad, una práctica errónea a la cual declaramos nuestra más incontrovertible oposición, porque la confesión auricular mengua dimensionalmente el amor de Dios.

Amados hermanos, demos gracias a Dios porque nos sacó de las tinieblas a su Luz Admirable por medio de su Preciosa Palabra, nos fueron arrancadas las cadenas del error, si reconoces que el Único Intercesor, Mediador, Abogado es Cristo Jesús nuestro Salvador, reconoce también la responsabilidad de enseñar a otros esta maravillosa verdad. Solo Cristo puede remitir verdaderamente los pecados y de forma completamente gratuita, pues el precio ya lo pagó con su muerte en la cruz.

 

… les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. Hechos 2.11b

Como parte de la celebración especial de los 500 años de la Reforma del Siglo XVI, debemos traer a nuestra mente aquel día tan maravilloso del Pentecostés en el cual El Espíritu Santo descendió extraordinariamente sobre cada uno de aquellos que estaban reunidos esperando la Promesa del Salvador. Los discípulos de Cristo fueron movidos con gran entusiasmo al ver que por el Poder del Espíritu Santo se derribaban las barreras intactas del lenguaje, de tal manera que podían hablar sin ninguna dificultad del Evangelio a aquellos que vivían en la densidad de las tinieblas.

No muchos años después, el Santo Paracleto, guió maravillosamente a algunos santos varones para que consignasen en un cierto número de páginas, la vida y enseñanzas de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, además de escribir interpretaciones de las verdades cristianas, completándose la Revelación Especial a finales del primer siglo.

No obstante, la Iglesia del Señor ensanchó cada día el sitio de su cabaña, y pronto se tuvo la necesidad de traducir las verdades eternas, misma que sigue viva hasta nuestros días, ya que en la medida que la predicación de la Palabra de Dios llega a aquellos recónditos lugares, se multiplica el instinto cristiano profundo y espontáneo del evangelista, de que cada ser humano tenga un ejemplar de la Biblia en su propio idioma, mismo sentimiento que en el siglo dieciséis inundó el corazón de un hombre que logró un parte aguas en el curso de la historia, conocido como Martín Lutero.

En el tiempo en que vivió este instrumento de Dios, el cristianismo ya se había extendido por toda la Europa Occidental y contaba ya sus adherentes por veintenas de millones, el Renacimiento ya había hecho su labor de iluminación intelectual en el seno de las clases superiores. La imprenta ya se había inventado. Todo departamento de interés humano fue movido a una actividad. De la confusión causada por la invasión y establecimiento de grandes tribus procedentes del oriente y su mezcla con la civilización romana, comenzaron a cristalizar en nacionalidades modernas.

Nuevos idiomas estaban por tomar forma, pero el idioma oficial de la Iglesia era el latín. A donde quiera que los romanos llevaran el cristianismo, la Vulgata era leída en la Iglesia, y, por la gente culta en el hogar.

Esta era la traducción en latín terminada por San Jerónimo en 405. Su texto se había corrompido en los once siglos transcurridos desde que fue traducida, a pesar de ello solo la clase oficial podía leerla.

Así es que, al principio del siglo XVI existía una urgente necesidad de volver a oír: “… les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”. Por más de tres siglos antes de Lutero ya se habían hecho grandes esfuerzos para traducir las Bellas Palabras de Vida.

En los primeros seis siglos de la Historia Cristiana, la Biblia había sido traducida en ocho diferentes idiomas. Pero en los tres siglos que precedieron a la Reforma cuando los idiomas europeos comenzaron a evolucionar, podemos contar más de una docena de nuevos idiomas en los que se leían Los Escritos Sagrados.

Prominente entre ellas está la versión inglesa del Nuevo Testamento por Wycklife (1320-1384) conocido como “La estrella matutina de la Reforma”.

En el año de 1450 surge la imprenta, y de inmediato se intentaron nuevas traducciones de la Biblia en casi todas partes. En Alemania se pueden contar casi 40 clases de traducciones.

Antes que Lutero llegase a ser un reformador, cuando menos catorce ediciones de toda la Biblia se habían impreso en el idioma clásico alemán y de una a cuatro ediciones al alemán vulgar, a parte de las traducciones del Nuevo Testamento y de los Salmos.

Sin embargo estas traducciones primitivas no llenaban por completo esa necesidad urgente, ya que tales traducciones eran muy defectuosas y tenían muchos errores. Ninguna de esas traducciones se basaba en los idiomas originales de la Biblia, hebreo, arameo y griego. Todas ellas eran traducciones dela Vulgata Latina con su texto corrompido.

Los traductores comúnmente eran más celosos que conocedores, desconocían el latín y sus propios idiomas estaban en periodo de transición y de cambio, y se necesitaba un verdadero lingüista para enseñar a cualquiera de ellos.

A causa de la veneración del antiguo texto oficial, generalmente traducían palabra por palabra. Es necesario decir, que el resultado nunca fue satisfactorio, con frecuencia nada inteligible en este idioma “latinizado” y en muchas ocasiones hasta fantástico.

La iglesia oficial nunca estimuló estos esfuerzos para traducir la Biblia al lenguaje del vulgo. En muchas ocasiones la iglesia prohibía a los laicos que leyeran las Escrituras aun en la Vulgata y especialmente en las traducciones indígenas. Esa fue una razón por la que ninguna de esas versiones primitivas dio los nombres de sus escritores.

Sin embargo la educación se propagaba y el descontento aumentaba. Había por todos lados falta de simpatía y de satisfacción para con la iglesia oficial. Este movimiento reclamaba el derecho del libre examen de las Escrituras del cual estaban privados desde hacía mucho tiempo ya que solo el clero tenía la autorización de interpretarla.

Esta creciente demanda de la Biblia en nuestras lenguas rimaba exactamente con el fuerte impulso en el corazón de Martín Lutero.

Había descubierto la verdad en las Páginas Sagradas. Esto vino a hacer de él un mariscal en jefe de una nueva era para en el movimiento para colocar la Biblia abierta en las manos del pueblo, traduciendo al Alemán las Escrituras.

Tal traducción, fue tan singular en su carácter y tan extraordinaria en su influencia, que se cree generalmente que fue el verdadero principio de todas nuestras traducciones modernas de la Biblia, tanto protestantes como Romanas.

Fijémonos en las circunstancias que condujeron a Lutero a la realización de esta empresa, la mayor de su vida. Lo primero que debemos saber es que la infancia de Martín Lutero se desarrolló en un hogar católico en el cual no había Biblia. Fue hasta el 5 de abril de 1501 que se matriculó en la Universidad de Erfurt que vio por primera vez un ejemplar de ella, al encontrarla en la biblioteca. Era una Biblia en Latín, idioma que él podía leer sin ninguna dificultad.

Pocos años después alcanzó los grados de canciller y maestro de artes. En julio de 1505 entró al convento de la orden de los Agustinos en Erfurt y fue ordenado sacerdote en abril de 1507. Allí alcanzó el título de doctor en 1512 y se le dio la Catedra de Teología Bíblica. Una vez establecido en la Catedra comenzó una serie de estudios bíblicos sobre los Salmos, la Epístola a los Romanos, a los Gálatas y a los Hebreos en los años 1513-1518. Fueron aquellos años de intenso estudio que comenzó a su vez una lucha espiritual muy angustiosa. Sobre todo después de haber ido a Roma en esa época con una misión de su Orden y haber visto la corrupción moral y la indiferencia espiritual que reinaba en la corte papal.

Al observar que todas las prácticas de la iglesia, a las cuales él estaba acostumbrado a practicar y muy particularmente, que en el año 1517 el papa León X permitió la venta de indulgencias, ya que se necesitaban grandes sumas de dinero para la terminación del Templo de San Pedro en Roma, mismas que vendiera en Alemania un dominico llamado Juan Tetzel, conseguían tal propósito al enseñar que en la compra de estos certificados firmados por el Papa, se conseguía el perdón de los pecados, a lo cual Lutero protestó y escribió sus famosas 95 tesis sobre las Indulgencias y las clavó el 31 de octubre de 1517 sobre la puerta de la Catedral de Wittenberg, iniciando así la Reforma Protestante del siglo XVI.

Fue en las Escrituras donde encontró luz y paz, al aprender que el hombre se ajusta a las exigencias de Dios y se le asegura el compañerismo de Dios, no por cualquier cosa que pueda ser o hacer, no por ninguna institución a la cual pueda pertenecer o algunas ceremonias que pueda ejecutar, sino simple y sencillamente por su confianza personal en Dios por medio de Jesucristo. Encontró en Romanos 1.17 que el hombre es justificado por fe únicamente, y obtuvo de esta manera la libertad y la vida. A partir de entonces Lutero confiaba más y más en la Palabra de Dios y la hizo el objeto de su estudio continuamente.

Cuando vio que su punto de vista a cerca de la salvación era objetado por los representantes de la iglesia, entró al conflicto con una sola arma, LA BIBLIA.

Cuando sus opositores argüían con la Biblia, pero alegaban que el Papa tenía la autoridad para interpretar y aplicar las Escrituras, Lutero dio un paso hacia adelante e instó que, en asuntos de fe y de la salvación del alma, la Biblia es clara y se comprueba así misma, y que ningún Papa o concilio podía atar la conciencia individual o quitar el derecho individual o quitar el derecho de interpretación privada. Esta posición la aplicó en su tres grandes escritos de 1520, consignando en ellos sus vigorosas protestas contra las teorías falsas y abusos prácticos tan contrarios a las Escrituras.

Al año siguiente, durante su proceso sensacional ante el emperador en la ciudad e Worms, Lutero dio el paso final en el desarrollo de su doctrina acerca de la Biblia. La iglesia para esta fecha ya le había colocado bajo la “santa maldición” de la excomunión.

El imperio también estaba por promulgar el bando contra él para declararle proscripto, es decir, que quedaba fuera de la ley. Entonces Lutero volvió sobre la Biblia con una devoción más completa que la que antes había experimentado.

Hasta entonces Lutero se había limitado a contender contra aquellas cosas que él veía que estaban en conflicto con las enseñanzas de las Escrituras. Ahora se sostiene que nada pertenece a la verdad redentora fuera de aquello que dicen positiva y claramente las Escrituras.

Cualquiera otra doctrina o enseñanza, dice él, es contraria a la voluntad de Dios. La Biblia por la tanto es la única regla de fe, la única fuente suprema de la verdad, la única guía infalible para creer y vivir. Se recordará que, cuando Lutero hizo su ultima defensa ante el emperador y ante aquel flamante tribunal de Cesar, terminó con estas palabras: “Estoy ligado por las Santas Escrituras. Mi conciencia está cautivada por la Palabra de Dios, a menos que yo sea convencido con la Escritura o con argumento evidente, no puedo ni me retractaré”.

Esto no fue una simple retórica de Lutero. Era una convicción profunda que le condujo a tomar medidas muy prácticas. Pues que, unos cuantos meses después de su proceso y sentencia en Worms, Lutero, allí en su reclusión en el castillo de Wartburgo, estaba sumamente ocupado en la traducción del Nuevo Testamento al idioma de su pueblo. Era el paso lógico siguiente. Le condujo de uno o de otro modo por el resto de sus días.

Lutero era un traductor preparado, conocía bastante bien los idiomas originales de la Biblia, no dependió de traducciones, se dirigió al griego, hebreo y arameo. Por supuesto que tenía la Vulgata Latina en su poder y tal vez algunas de las traducciones más antiguas al alemán, lo cierto es que si en algún momento hizo uso de ellas fue solo para no incurrir en iguales o semejantes faltas. Fundó su trabajo esencialmente sobre la edición crítica más reciente a ese tiempo del Nuevo Testamento griego, el de Erasmo de 1519 y la más reciente del Antiguo Testamento de Gerson Ben Mosheh de 1494. Estaba preparada para hacer su traducción absolutamente crítica a la vez que moderna.

Además, también conocía íntimamente el contenido de la Biblia. Desde sus días de estudiante universitario había sido un lector diligente de la Biblia, como catedrático daba conferencias sobre grandes porciones de ella, de hecho el titulo que más le agradaba era: “Doctor en las Sagradas Escrituras”, por completo se había saturado del contenido del Libro Santo.

Aunado a esto, Lutero fue un hombre de profunda experiencia religiosa, siendo esto más importante que su conocimiento de los idiomas o de su maestría: insistiendo siempre que “la experiencia es necesaria para entender la Palabra de Dios; esta no debe ser solo repetida y memorizada, sino que debe ser sentida y vivida”. Esta cualidad y este temperamento los poseía Lutero en una medida extraordinaria. Le capacitaban para ir en pos de las palabras y de las frases de los escritores de la Biblia y llegar hasta el mismo corazón de ellos, a fin de sentir el significado de muchos pasajes obscuros y difíciles, guiado por supuesto por el Santo Espíritu de Dios.

Los académicos de estos cuatro siglos que han transcurrido han hecho observaciones acerca de su intuición religiosa tan severa que le caracterizaba. Es un factor importante en la labor de la traducción de cualquiera literatura sagrada.

También Dios lo había capacitado dándole un amplio conocimiento del idioma alemán, que antes de los días de Lutero estaba en caos, ya que se había convertido en una verdadera confusión de dialectos.

Los tiempos estaban maduros, el terreno ampliamente preparado por el Dios Todopoderoso y Soberano, de tal manera que Lutero comenzó con la traducción del Nuevo Testamento en diciembre de 1521, mostrando diligencia y prontitud. Pero fue que antes había hecho gran parte del trabajo, y en el castillo solitario sin interrupción. Es precisamente esas ironías de la historia: cuando los poderosos enemigos creen callar a los siervos de Dios, no están, más que obligándolos a realizar el acto más elocuente e influyente de toda su vida.

Una pluma de ave mala tinta y un papel muy corriente fueron suficientes para lograr su propósito, mismo que en marzo siguiente al abandonar el castillo de Wartburgo llevó consigo todo el manuscrito del Nuevo Testamento a Wittenberg donde volvió a su puesto.

Después de una cuidadosa revisión de su manuscrito, apresuró su impresión, apareciendo en septiembre de 1522 la primera edición del Nuevo Testamento. Era un volumen grande, decorado con veintiún cortes de madera de los talleres de un amigo de Lutero llamado Lucas Cranach. Cada Libro tenía su prefacio, notas explicativas y pasajes paralelos. Fue muy evidente para todo lector que la nueva traducción era creadora y no imitadora.

Mientras tanto, había principado la traducción del Antiguo Testamento. Esta presentó muchas dificultades y Lutero invitó frecuentemente a sus colegas de la facultad de Wittenberg para que ayudasen en la difícil tarea. Esta traducción tardo algo mas de diez años, quizá porque no consideraba como primordial su traducción como la del Nuevo Testamento, finalmente la completó y en el año 1534 publicó toda la Biblia.

Así fue como la Historia maravillosa del Pueblo de Israel, las enseñanzas ilustres del Maestro, y la profundidad de las instrucciones apostólicas, viajaron al mundo occidental y entraron al hogar humilde del campesino y del obrero quienes jamás habían tenido una Lámpara que iluminara sus senderos.

Claro está que la Biblia traducida por Lutero marcó una nueva era no solo en la religión sino también en la literatura. ¡Bendito sea el Dios de los siglos!

En el siglo XVII principiaron las grandes empresas coloniales de las naciones europeas. Estos movimientos migratorios llevaron la Biblia de lengua en lengua. La vehemencia con la que aquellos misioneros hablaban de las Sagradas Escrituras viviendo el mensaje de ellas a pesar de tan grande oposición que se levantaba en la mayoría de las tierras que sus pies pisaban, hizo que el Señor añadiera cada día a la iglesia a los que habían de ser salvos.

Esta preciosa bendición la tuvo nuestro continente cuando llegaron los primeros emigrantes ingleses a las costas de lo que hoy es Estados Unidos de Norteamérica, en 1584 los Episcopales (Iglesia Anglicana) se establecieron en Virginia, el propósito que los había traído, era la propagación del Evangelio.

En nuestra amada Patria no fue sino hasta el año 1824, trecientos siete años después de la Reforma y tres años después de la consumación de la Independencia, que fueron puestas en venta Biblias, Nuevos Testamentos y porciones sueltas de las Sagradas Escrituras, en la Ciudad de México traídas por el Rev. John C. Brigham.

Así mismo en los años de 1826 y 1827, los señores Parrot y Wilson, vendieron Biblias en la ciudad de México. Estos hermanos pertenecieron a aquellas personas que fueron corresponsales o agentes eventuales de la Sociedad Bíblica Americana; y se dieron a la noble tarea de diseminar la Palabra de Dios, la versión de la Santa Biblia que vendieron fue la católica de Scío de San Miguel (Scío de San Miguel se tradujo de 1790-1793 y la de Torres Amat de 1823 a 1825).

El primer agente de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera que vino a México para distribuir la Palabra de Dios, fue el Rev. James Thomson, Ministro Presbiteriano, súbdito inglés de origen escocés. Fue bautizado en la Iglesia Presbiteriana de Kirlem Brack Creeton el 1º. De septiembre de 1788, según consta en el registro conservado en Edimburgo, Escocia.

Diego Thomson desembarcó en el Puerto de Veracruz, el 29 de abril de 1827, donde ya le esperaba un valioso cargamento de Biblias y Nuevos Testamentos, después de trabajar algunos días en el Puerto y Ciudad de Veracruz, se trasladó con su preciosa carga a la Ciudad de México, utilizando 24 bestias de carga para transportar 300 Biblias y 1000 Nuevos Testamentos. Este valeroso e insigne siervo de Dios, llegó a la capital el 17 de mayo del mismo año de 1827, comenzando a vender de inmediato los ejemplares de la Palabra de Dios, causando gran revuelo entre el elemento clerical romanista.

La Santa Biblia que vendió Diego Thomson en México, era de la versión católica autorizada, conocida como del P. Scio de San Miguel, pero sin los libros apócrifos. El Señor Thomson, pocos meses después de llegar a la Ciudad de México, salió con una carga de 28 cajas llenas de Biblias, a lomo de 14 mulas, rumbo a los Estados de Querétaro, Guanajuato, Jalisco, San Luis Potosí, Aguascalientes y Zacatecas. Los sacerdotes le objetaban que las Biblias que vendía no tenían notas, ni los libros apócrifos. El convenció a muchos de ellos, diciéndoles que la salvación no se encontraba ni en las notas, ni en las tradiciones o en los libros apócrifos, sino en la fe en Jesucristo como único Señor y Salvador; Agotó su carga y regresó a la capital.

Al recibir una nueva remesa de Biblias de Inglaterra, hizo otro recorrido, ahora por los estados de Puebla, Tlaxcala, Veracruz y Oaxaca, sembrando incansablemente la Palabra de Dios. Surgió una terrible oposición y ataques del clero de la Iglesia Católica, y además por las guerras intestinas en el país, Diego Thomson salió de nuestra patria en junio de 1830, rumbo al Canadá. Durante 3 años había distribuido las Sagradas Escrituras. Volvió a nuestra patria en agosto de 1842 y permaneció hasta octubre de 1843. En esa época continuó su noble labor especialmente en los estados de Campeche y Yucatán.

Con las fuerzas intervensionistas del ejército norteamericano, durante la guerra entre México y Estados Unidos de Norteamérica, llegó un agente de la Sociedad Bíblica Americana, el Rev. W. H. Norris, quien se dio a la tarea de hacer circular numerosos ejemplares de la Palabra de Dios, en Veracruz, Jalapa, Puebla y la Ciudad de México, durante los años de 1847 a 1849.

El 14 de septiembre de 1847, bajo la dirección de los capellanes del ejército norteamericano, se establecieron cultos evangélicos en el Salón de Embajadores del Palacio Nacional de la Ciudad de México. Cuando las fuerzas de ocupación se retiraron del país, lógicamente se suspendieron los cultos, a los cuales habían asistido no solo los jefes, oficiales y elementos de tropa del ejército de ocupación sino también algunos mexicanos; ya sea por simple curiosidad o por el interés de conocer las doctrinas evangélicas.

México sufrió en el año de 1862 la invasión del ejército de Francia, enviado por Napoleón III, con el propósito de apoyar al Archiduque Maximiliano de Austria, en su aventura de fundar un imperio mexicano bajo su autoridad.

En el ejército francés venían algunos cristianos evangélicos sinceros que eran portadores de la Palabra de Dios, y de esa manera el Nuevo Testamento en francés llegó a manos de algunos mexicanos, quienes por ese medio llegaron al conocimiento de la luz del evangelio, y se produjeron conversiones como la de Don Sostenes Juárez, que años después abrió un centro para estudiar la Palabra de Dios; allí conoció a su Salvador Jesucristo y le entregó su corazón el joven Arcadio Morales Escalona, en 1869.

El Señor permitió que por los años 1864 al 1867, un Pastor Moravo de apellido Guión, celebrara cultos evangélicos formales, en los salones del edificio que posteriormente ocupó la Escuela Nacional Preparatoria, en las actuales calles de San Idelfonso en la Ciudad de México. Estos cultos eran públicos y cualquier persona podía asistir a escuchar el mensaje de la Palabra de Dios.

Lo que sigue es la siembra de la Palabra de Dios por los agentes y corresponsales de la sociedad bíblica americana y de la sociedad bíblica británica y extranjera.

DE LA SOCIEDAD BÍBLICA AMERICANA:

1824: Rev. John C. Brigham (Congregacional) Ciudad de México.

1826: Señores Parrot y Wilson, Ciudad de México.

1847-1849: Rev. W. H. Norris, Veracruz, Jalapa, Puebla y Ciudad de México.

1861: Srita. Melinda Rankin (Congregacional), Matamoros, Tamaulipas, y más tarde en Monterrey.

1863: Rev. Santiago Hickey (Bautista), Monterrey, N.L.

1867: Rev. Tomás M. Westrup (Bautista), Monterrey, N. L.

1871: Dr. Julio Mallet Prevost (Presbiteriano), Zacatecas, Zac.

1872: Sr. Juan L. Stephens (Congregacional), Guadalajara, Jal. Asesinado en Ahualulco, Jalisco en 1874.

1874: Sr. Samuel A. Purdie (Amigos), Matamoros, Tamps.

1874: Rev. John Beveridge (Bautista), Monterrey, N.L.

1874: Dr. William Butler (Metodista), Ciudad de México.

1874: Rev. M. N. Hutchinson (Presbiteriano), Ciudad de México.

1878: Rev. Anthony T. Graybill (Presbiteriano), Matamoros, Tamps.

DE LA SOCIEDAD BÍBLICA BRITÁNICA Y EXTRANJERA.

1827-1830; 1842-1843: Rev. James Thomson (Presbiteriano), Ciudad de México, Estados de Querétaro, Guanajuato, Jalisco, San Luis Potosí, Aguascalientes y Zacatecas, también en los estados de Puebla, Tlaxcala, Veracruz y Oaxaca.

En su segunda residencia en los Estados de Campeche y Yucatán.

1863-1871 Rev. John W. Butler (Metodista), Monterrey y Ciudad de México.

1871-1872 Rev. H. C. Riley (Episcopal), Ciudad de México

1872-1875 Rev. William Parkes, Ciudad de México.

1876-1878 Sr. Santiago Pascoe, (Padre del Dr. Juan N. Pascoe), con residencia en Toluca.

El Espíritu Santo hizo la obra en los corazones de aquellos que recibían un ejemplar de las Sagradas Escrituras, o bien escucharan su mensaje, producto del esfuerzo de colportores y misioneros que con amor pisaron nuestra Patria. He aquí un breve relato de las primeras conversiones en suelo mexicano:

Sra. Josefa Mora de Garza.

Durante la época de la agresión que sufrió nuestra patria, por el ejército norteamericano, en el año de 1846, dos oficiales del ejército norteamericano invasor, obsequiaron una Biblia en español a una señora joven, a 30 kilómetros al sur de Matamoros, Tamps., El nombre de nuestra compatriota era Josefa Mora de Garza, de inmediato se dedicó con amor e interés a la lectura de la Palabra de Dios. Poco tiempo después pasó por aquel rancho donde vivía, llamado “Las Tres Casas”, el cura católico romano de Matamoros y quemó ese ejemplar de la Biblia.

Quince días después regresaron por el mismo lugar los dos oficiales norteamericanos y al tener noticias de que la Biblia había sido quemada, le obsequiaron otra, la que ella gustosamente aceptó, aunque sabía que al hacerlo contrariaba la voluntad de sus padres. Escondió la Biblia en el hueco de un árbol y ahí iba a leerla secretamente. Cuando murió su esposo, radicó con sus hijos en la Ciudad de Brownsville, Tex., Estados Unidos de Norte América, ahí públicamente confesó su fe en Cristo y fue bautizada. Posteriormente se cambió a Matamoros, Tamps. Y constantemente oraba a Dios para que el Señor enviara mensajeros del evangelio a su patria.

Cuando el Rev. Anthony T. Graybill y su esposa llegaron a Matamoros, Tamps., siendo él el primer misionero de la Misión del Sur de la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos, la Sra. Josefa Mora Vda. De Garza, de inmediato se conectó con ellos, esto fue en el año de 1873. Un hijo de la Sra. Josefa, llamado Leandro Garza Mora, que nació en el Rancho “El Rosario” del condado de Hidalgo, Tex., Estados Unidos de Norte América, el día 10 de marzo de 1854 y que había sido cantinero, fue invitado por el Rev. Graybill para que le enseñara español. Dios permitió que este joven se convirtiera y a los 3 meses fue bautizado y recibido por el Rev. Graybill, comenzando desde luego su preparación bíblica y teológica bajo la dirección del mismo misionero, siendo ordenado al santo ministerio en marzo de 1879, llegando a ser el primer ministro ordenado en la frontera norte de México. El Rev. Leandro Garza Mora, fue ministro de 1879 a 1938. Falleció el día 19 de diciembre de 1938.

Sra. Felipa Escalona de Morales.

Como resultado de las Leyes de Reforma en 1857, dadas por el Presidente de la República, Lic. Don Benito Juárez, hubo en México separación entre la iglesia y el estado y lógicamente comenzaron a circular Las Santas Escrituras.

En el año de 1859, una mujer humilde de raza indígena del Estado de México, llamada Felipa Escalona de Morales, quien fue esposa de Bartolo Morales, se fue a vivir al pueblo de Zacualtipán, antes Estado de México, hoy Estado de Hidalgo, trabajando en la casa de un licenciado que tenía por costumbre leer las Santas Escrituras, todas las noches antes de acostarse. Ahí estuvo durante los tres años de la guerra de reforma, oyendo por primera vez la lectura del Libro de Dios, en unión de sus dos pequeños hijos, el mayor de los cuales tenía 9 años. Cuando terminó la guerra, volvieron a la Ciudad de México y tanto la madre como sus hijos continuaron teniendo interés en las Santas Escritura. Tres años después el hijo mayor de nombre Arcadio Morales Escalona, comenzó a aprender el oficio de hilandero de plata y oro en un taller de galonería. El dueño del taller tenía varios libros y entre ellos un ejemplar de las Santas Escrituras. El jovencito Arcadio le pidió permiso de leer las Santas Escrituras, lo cual le fue permitido.

El último martes de enero de 1869, el joven Arcadio asistió a un culto protestante con el grupo que dirigía el Sr. Sostenes Juárez y aunque era liberal, sabía que los protestantes eran los mismos diablos, pero cuán grande fue su sorpresa cuando en el culto oyó leer su libro favorito “Las Santas Escrituras”, se le cayeron las vendas de los ojos, después llevó a su madre y ambos aceptaron a Cristo como Salvador personal.

Nunca habían tenido una Biblia propia, pero en poco tiempo adquirieron un ejemplar y se deleitaban en su lectura, especialmente los domingos en la tarde. Al poco tiempo el joven Arcadio se transformó en colportor y comenzó a vender ejemplares de la Palabra de Dios, en las calles de la Ciudad de México. Era el año de 1870, invitado por el Rev. Juan Butler poco tiempo después en unión de otros jóvenes, fue a vender Biblias a la ciudad de Puebla y como los jóvenes colportores eran también predicadores, arreglaron un local para sus cultos en las noches, cierta noche los fanáticos romanistas asaltaron el lugar, hubieron muertos y heridos, el joven Arcadio pudo escapar milagrosamente aunque herido y llegar a la capital. La madre lo consoló pero también lo estimuló para continuar testificando de Cristo.

Al poco tiempo aquella abnegada mujer, fue llamada por su Salvador y murió tranquilamente. Su hijo Arcadio llegó a ser uno de los primeros once Ministros Presbiterianos ordenados en la capital en 1878, así mismo fue pastor de la Iglesia “El Divino Salvador” de la Ciudad de México, por 50 años, de 1872 a 1922, año en que murió. Por su celo Evangelístico y por su elocuencia, fue llamado “EL MOODY MEXICANO”.

Así fue que inició un fuego que jamás se apagaría en el mundo entero y por supuesto en nuestra amada Patria, pues por la gracia de Dios hoy, miles y miles han escuchado el mensaje de Salvación.

A la fecha, según cifras que arrojan las estadísticas, las Sagrada Escrituras el número de impresiones antes de la traducción de Lutero al alemán, no rebasaban las 50000, para el año de 1934 ya se habían impreso aproximadamente una cifra mayor a 882 millones de ejemplares y al año 2013 se habían impreso 3 900 millones de Biblias o partes de ella. Tras este cuadro numérico es necesario mencionar que el Libro Divino ha sido traducido en 2454 idiomas, superado por mucho después de casi 100 años, ya que en 1934 de forma árida se calculaba la traducción de la Escritura a 940 idiomas y dialectos.

Sin duda que este ha sido el producto del trabajo misionero cristiano, el cual debe seguir vivo en cada persona que ha sido alcanzada por el Señor y Salvador Jesucristo, ya que tomando en cuenta que, en el mundo hay un alrededor de 7000 idiomas y dialectos, debemos considerar que falta mucho trabajo por realizar, pues no se ha traducido la Palabra de Dios a por lo menos la mitad de los idiomas existentes.

Por lo que es necesario que cada uno de nosotros se comprometa a ser un fiel predicador del Evangelio, solo cuando nuestros propios ojos iluminados por el Espíritu Santo, ven la miseria espiritual en la que se encuentra el ser humano, somos llevados a un fuerte amor por las almas perdidas, conduciéndonos a agotar esfuerzos a fin de que más gente conozca el inmenso amor de Cristo mediante la Palabra de Dios.

No cabe duda que la Reforma del siglo XVI trajo consigo un nuevo amanecer espiritual para el mundo entero, oremos y actuemos para que ese despertar religioso se mantenga activo y la Bendita Palabra de Dios siga circulando llevando su preciosa Luz al rincón más oscuro del orbe, hasta que todo elegido de Dios diga “… les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.

La Familia de David

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   LA FAMILIA DE DAVID, SUFRIMIENTO POR LA REBELDIA DE SUS HIJOS.

David fue el rey más grande de Israel, que tuvo muchos éxitos en su vida, un excelente compositor, músico, los soldados le seguían con confianza, incluso Dios mencionó que era un hombre conforme a su corazón. 1Samuel 13.14.

No obstante tuvo muchas dificultades en su familia ¿porque?

1.- POR SER UNA FAMILIA DISFUNCIONAL 2Sam 3.2,4

– A causa de su debilidad por las mujeres. Conforme a lo que leemos en el pasaje anterior, David tenía seis mujeres, además, también se casó con Mical, Bethsabé. Cuando David era ya un anciano también le trajeron a una doncella para que lo calentase. Además de sus concubinas 2 Samuel 15.16 por lo menos 10.

– Al tener hijos de distintas madres. Por supuesto que al tener tantas esposas, tuvo también muchos hijos, 1 Crónicas 3.5-9. Si consideramos que la razón de sus matrimonios se debe en su mayoría a asuntos políticos, se entiende que como consecuencia tales hijos pelearan el trono de su padre, provocando en ellos rivalidad. Recordemos el caso de Jacob y Elcana.

– Por castigo de Dios. No obstante, sus problemas familiares comienzan cuando comete pecado con Bethsabé, una mujer casada con Urías Hetheo, al cual David intenta encajar su hijo y al no dar resultado lo manda a matar. Dios dio la sentencia por medio de Nathán, una sentencia dura pero justa, 2 Sam. 12.11-15, sufriría a causa de su propio hijo.

2.- POR FALTA DE DISCIPLINA A SUS HIJOS 2 Samuel 13.21

– Lamentablemente, ocurrieron eventos importantes que originaron todo el asunto de Absalón. Años atrás Amnón hijo mayor de David, violó a Thamar 2 Samuel 13 hermana de Absalón, a lo que David no hizo nada al respecto ver. 21. ¿Es terrible? Por supuesto que sí, aunque ambos eran sus hijos,  no podría bajo ninguna razón tolerar algo así. En 1 Reyes 1.6 se menciona algo similar, falta de corrección a Adonía. Lamentablemente muchas veces arreglamos el asunto de maldad de nuestros hijos así, diciéndoles: vete a tu cuarto, no quiero verte etc., pensando que hicimos bien.

– Pasados dos años Absalón venga a su hermana ver. 23. Ocasionando la muerte de su hermano, había tramado todo de una manera perfecta que logró la muerte de su hermano. Una vez más, lejos de tener un correctivo hacia el, solo le da la espalda cuando Absalón regresa 2 Sam 14.24. Absalón creyó que había hecho justicia a su hermana y consideró buena su acción, así que con ese sentimiento de hacer justicia, se subleva contra su padre 2 Samuel 15. 1-6. Al no recibir castigo, su rebeldía incrementó. Al rebelarse, declaradamente Absalón de la peor manera, intentando arrebatar el lugar de su padre, y lejos de darle un correctivo necesario, ordena que se le trate con amor 2 Sam. 18.5.

– La cual es ordenada por Dios. Proverbios 13.24 menciona la necesidad de corregir, señalando el castigo como una muestra de amor. Proverbios 29.15, 17. La Ley también establecía lo conducente a un hijo rebelde, Dt. 21.18.

Sin embargo Cual era la razón para no disciplinar? David no tenía el mejor ejemplo que dar, el mismo era un asesino, ¿que podría decir a su hijo?

3.- EL SUFRIMIENTO FUE PERMANENTE 2 Samuel 12.10

– Al tratarse de la sentencia de Dios. La espada no faltaría en su casa y David, no volvió a vivir en paz el resto de sus días. Antes de morir aun presenció una situación triste con Salomón y Adonías, sus hijos. Tristemente no vio una familia unida, que pudieran vivir en armonía, aunque tenía súbditos fieles sin duda que el tener una familia feliz era mejor.

– Que podemos evitar. Entendemos que el quinto mandamiento señala nuestras responsabilidades pese a los errores de nuestros padres, jamás estaremos en lo correcto si los juzgamos, cada quien rendirá cuentas por sus obras, de manera que Absalón murió de una manera vil. Cuán importante es que respetemos a nuestros padres, especialmente obedeciéndolos.

CONCLUSION: Las crisis familiares, afectan otros aspectos de nuestras vidas, incluso nuestra relación con Dios, oremos por nuestras familias, que nadie de nuestros hijos falte por su rebeldía y se pierda por la eternidad.

Por otra parte pensemos cuantas veces hemos sido rebeldes con nuestro Padres Celestial. Tal vez tengas una familia que goce de unidad, pero ¿que tal está tu comunión con Dios?

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